2008/07/09

Una de ajoarriero


Hoy en la oficina se ha catado ajoarriero... y un poco de tortilla.
Por San Fermín.

Historia del plato.

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2007/01/10

Rosco de reyes

Pues sí. También se puede conseguir un rosco de reyes en esta república. El año pasado no lo conseguimos, pero un restaurador y chef español lo ha puesto este año a nuestro alcance. Por cierto, que ha sido nombrado chef del año por la asociación de restauración de DC. Se llama José Andrés y es dueño de varios restaurantes con mucho éxito en la ciudad. Y uno que los ha visitado varias veces puede dar buena fe de la calidad de los platos. El más conocido de los restaurantes es Jaleo. Y allí fue donde encargamos nuestro rosco. Por $20, que no son pocos, pero estas cosas se pagan cuando uno está tan lejos.

Las fotos de rigor. En este caso, el restaurante Jaleo en Crystal City.


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2006/11/28

Acción de gracias

Ya han pasado unos días desde Thanksgiving o Acción de Gracias, pero no había tenido tiempo de pasar por aquí y contar la experiencia. Este año sí lo celebramos como está mandado, al menos desde el punto de vista culinario. Unos amigos (él españolito, ella yanqui) nos acogieron en su casa. La comida fue excepcional o al menos con esa sensación me quedé yo. También es cierto que comimos a las 5 de la tarde, tras el consabido retraso que suelen tener ocasiones como ésta. Qué le vamos a hacer si el pavo se resistió más de lo previsto. De todas maneras, aprovechamos el receso para degustar un poco de Pisco Sour (a pronunciar Pisco Sagüer) preparado por una pareja de amigos chilenos.

La comida, como ya he dicho, jugosa y bañada en Riojas, California y Chile, por eso de dar gusto a todos. Había, por supuesto, pavo con el relleno característico y la salsa o gravy de rigor, patatas dulces (sweet potatoes) que no es más que un puré de batatas (creo) con mantequilla, canela y azúcar morena y blanca, todo bien mezclado y cubierto de marshmallows (malmaviscos o nubes de golosina) gratinadas. Delicioso, aunque parezca extraño. Y de postre: tarta de calabaza y de pecan, del que no he encontrado la traducción, pero es un fruto seco. Al final una copa con eggnog, una bebida de leche y huevos muy empalagosa y calórica, pero idónea para redondear la comida y renunciar a la llamada insistente de los restos de pavo y tartas que aún había sobre la mesa.


Es cierto que en casa se come muy bien y que la comida de la abuela siempre ocupará un lugar preferente, pero ya de unos tiempos recientes tengo claro que, en mi cocina, la tortilla de patata y los huevos fritos con pimientos del piquillo, van a codearse con el cordero al Korma o Tikka Masala, las ensaladas y pastas italianas, los bizcochos y crepes francesas, el estofado irlandés y a partir de ahora el pavo y las patatas dulces de acción de gracias. Y es que los nacionalismos no son buenos ni en la cocina.

Por cierto, que la víspera de Acción de Gracias, estuvimos en un concierto de Ricardo Arjona, pero esa historia ya se ha contado aquí.

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