2006/04/11

Paul Rusesabagina, An ordinary man

El nombre resulta familiar, ¿verdad? Seguramente, cuando lo ligue al título Hotel Rwanda, las piezas del puzzle encajen. Paul Rusesabagina es el nombre del protagonista de la película y nombre real de la persona en que se basó la historia. No hace falta que diga que es una película de las que no se pueden dejar escapar. Igual da en cine o DVD porque lo que realmente importa es la historia que cuenta.

Si una cosa ofrece Washington es multitud de oportunidades culturales, cuando uno las sabe buscar. Ayer, dentro del programa International Week 2006 de la Universidad George Mason, Paul Rusesabagina presentó su recién publicada autobigrafía An Ordinary Man, donde relata los hechos que acontecieron en el hotel Mille Collines de Kigali, en abril de 1994. En la charla, a la que tuvimos la suerte de asistir, contó los hechos más destacados de aquella historia, que, por lo escuchado ayer¸ la película parece transmitir bastante fielmente. Habló durante una hora, de forma muy directa y sin ahorrarse descripciones muy gráficas, ni críticas a nada, ni nadie. Parece un hombre muy sensato y que sabe que tiene que hacer llegar su historia a mucha gente, para que lo que pasó en Rwanda no vuelva a repetirse. Llegó a contar muchos más detalles de los que la película puede dar en algunas escenas. Es indudable que la tragedia que vivieron en el país fue horrible y él lo sabe transmitir perfectamente. Se notó que no es la primera vez que cuenta su historia. Fue al grano desde el principio, sin siquiera llegar a presentarse y fue recibido con un auditorio de 500 personas puesto en pie.

Es imposible resumir aquí todo lo que dijo en esa hora y media de charla y preguntas. Ya está el libro para eso. Me quedo con dos cosas. Su crítica (continua) a la labor de Naciones Unidas: ni peacemakers, ni peacekeepers, se limitaron a observar y constatar que sí, claro, unos rwandeses estaban matando a otros; cuando se puso difícil, se fueron. Palabras casi literales. Cuando se le preguntó sobre qué había cambiado en él después de sobrevivir a esta tragedia, dijo que ya no ve la naturaleza humana como la veía antes. Ya sabe de lo peor que es capaz de hacer y le ha llevado a perder la confianza en las personas.

La charla fue gratuita y al final de ella se quedó a firmar ejemplares de su libro para todo aquel que quisiera, que serían entre 100 y 200. Nosotros, por supuesto, nos apuntamos.

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